
Y es entonces cuando aparece esa bruja malvada que, al igual que en los cuentos, quiere perjudicar sin aparente razón, sin más propósito que apuñalar una herida que todavía no se acabó de cerrar.
Y es entonces cuando el principe es rana, y no al revés, y se convierte en secuaz de la pérfida bruja que se alía con la diosa de un mundo oscuro y miserable.
Menos mal que aún existen las hadas madrinas...
Y es entonces cuando el principe es rana, y no al revés, y se convierte en secuaz de la pérfida bruja que se alía con la diosa de un mundo oscuro y miserable.
Menos mal que aún existen las hadas madrinas...

2 comentarios:
Puede ser que un día la rana se convierta en príncipe de nuevo y vaya en busca de su princesa...
El tiempo pone a cada uno en su lugar. Las brujas son siempre brujas, y reciben lo que cosechan. Te mereces no una rana sino un príncipe de verdad, que cada día aprenda a valorarte y saber lo que tiene a su lado.
Un beso fuerte y ánimo
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